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June 8, 2021 by Karen Paz

La crisis mundial de chips y las ventas de autos

  • Industria automotriz

¿Cómo afecta la crisis de chips en el mundo a las ventas de autos? Los pedidos se acumulan mientras miles de vehículos incompletos esperan en la línea de producción: les hacen falta estas piezas para terminarlos.

Una de las razones que ha provocado la entrega a cuentagotas de piezas electrónicas, indispensables para los sistemas de los automóviles, han sido las restricciones impuestas por la pandemia, aunado a los tiempos de entrega que pueden ser en promedio de uno o dos meses de fabricación como mínimo. Pero otro factor, quizá el más importante a destacar, ha sido la dependencia que se tiene a un puñado de proveedores a nivel global.

Los microcontroladores (MCU, siglas en inglés de microcontroller unit) son chips o circuitos integrados, por decirlo de otra manera, pequeñas computadoras, que sirven para procesar información y automatizar ciertos procesos. Son piezas para funciones específicas, que requieren hardware y software de soporte, que dentro de los autos se utilizan para administrar la interacción de señales digitales o electromecánicas al formar parte de las llamadas unidades de control electrónicas (ECU), que sirven para mejorar el desempeño del automóvil, reducir su impacto ambiental, manejar el sistema de cámaras, verificar o regular los estados del motor, controlar la transmisión, activar el bombeo de gasolina, así como tener al punto los elementos de seguridad como los frenos ABS, bolsas de aire, el control electrónico de estabilidad, etc. Un vehículo promedio tiene 20 MCUs, mientras que una Chevrolet Equinox puede tener 27 o un Audi Q7 tiene 38 distribuidos en distintos ECU.

Los paros técnicos que se llevan a cabo en las principales armadoras de autos en el mundo se deben principalmente a la escasez de MCU. Esto en parte se debe no solo a la pandemia, sino también a la dependencia que las armadoras tienen con un número bastante limitado de proveedores de primer nivel, fabricantes de las ECU, quienes a su vez tienen que pelear para surtirse de MCUs ante la creciente demanda de hay para la construcción de tablets, computadoras y teléfonos celulares impulsada precisamente por el confinamiento y el trabajo desde casa. Para el caso de las automotrices, hay alrededor de siete distintos proveedores de ECUs, entre los que destacan BOSCH, Denso y Continental; estos a su vez dependen en tres cuartas partes de un solo proveedor para sus MCUs requeridas: Taiwan Semiconductor Manufacturing Company. De acuerdo con información de The Economist e IHS Markit, aunque esta empresa tiene la mejor tecnología y tiempos de entrega, lo que le ha llevado a controlar  70% del mercado para la industria automotriz, la venta de estos chips constituyen apenas el 3% de sus ingresos comparados con la electrónica de consumo. El resto del mercado en esta área en particular se lo reparten Samsung (Corea del Sur), United Microelectronics Corp (Taiwán), SMIC (China) y GlobalFoundries (EUA), cuya situación como proveedores es similar.

Para evitar más paros técnicos en el futuro e impulsar la industria automotriz, entre los planes de algunos gobiernos europeos está el invertir miles de millones de euros en ayuda estatal para construir fábricas locales de microchips, así como promover el diseño de nuevos microcomponentes especializados. A corto plazo, las empresas se verán en la necesidad de volver a pensar en sus modelos de producción y control de existencias en almacenes; el modelo de inventarios justo-a-tiempo no está diseñado para esta clase de crisis.

¿Existe una solución a la vista? Desafortunadamente el panorama no es muy claro, por lo que se espera que la situación tome mejor aspecto hasta inicios de 2022.

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