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October 15, 2021 by Karen Paz

Fabricar sus propios chips, tendencia en puerta para las OEMs automotrices

La escasez de chips en la industria automotriz tiene a varios distribuidores sin autos, con una lista de espera promedio de entre dos y tres meses para entregar pedidos. Sin embargo, hay también marcas que, como excepción, han sacado provecho de sus planes de emergencia, aminorando un poco el impacto económico provocado por esta crisis aunado al de la pandemia. ¿Cuál es el escenario al que se enfrentan las marcas?

Hacia una nueva movilidad

Desde hace algunos años se habla de la movilidad en el futuro, la cual parece materializarse poco a poco, impulsada además por la crisis de semiconductores. Esta nueva movilidad será distinta a como la conocemos actualmente, y tanto la industria como los distribuidores y consumidores deben estar al tanto de la misma. Las cuatro tendencias en este sentido son la conectividad, autonomía, servicios compartidos y movilidad eléctrica, agrupados por sus siglas en inglés C.A.S.E. (Connected, Autonomous, Shared, Electric). Autos conectados por medio de internet, con aplicaciones propias que les brindan cierto grado de autonomía, adquiridos por esquemas de financiamiento compartido, impulsados por electricidad.

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Lo que se busca, en general, es brindar movilidad mediante soluciones accesibles, limpias y sustentables, para aminorar el impacto en el ambiente, integrados al Internet de las cosas (IoT). Esta propuesta ha tenido recientemente un espaldarazo por parte de la Organización de las Naciones Unidas: Su secretario General, António Guterres, ha propuesto que los países industrializados dejen de producir motores de combustión interna para el año 2035. Ante este ambicioso cambio de paradigma industrial, las OEMs requieren acelerar sus cambios de diseño, lo cual incluye un mayor número de microprocesadores, así como repensar su logística de materiales.

Hágalo usted mismo

“Estamos considerando si deberíamos comenzar a diseñar nuestros propios chips”. Las palabras de Murat Aksel, Chief Product Officer de Grupo Volkswagen, definen la actual tendencia que se avizora para los siguientes años. Si los coches del futuro requerirán más chips integrados en sus sistemas, es momento de pensar en la posibilidad de no depender únicamente de un puñado de proveedores especializados. El director de operaciones global de Hyundai, José Muñoz, declaró recientemente: “La industria (de los chips) está reaccionando muy, muy rápido. Pero también, en nuestro caso, queremos poder desarrollar nuestros propios chips, para ser un poco menos dependientes en una situación potencial como esta [la escasez mundial]…Esto requiere mucha inversión y tiempo, pero es algo en lo que estamos trabajando”. Mercedes-Benz, por su parte, además de planear sus propias fábricas de semiconductores en Europa, busca reducir la variedad de chips en sus modelos, optando por la estandarización de partes, lo que permitirá el intercambio de piezas.

Pero en Asia llevan la delantera, en vista de los resultados positivos de algunas marcas en medio de la pandemia. Al menos en China ya lo tenían previsto. La marca SGMW, una filial producto de la asociación entre SAIC Motor, General Motors y Guangxi Automobile Group, asegura que ha estado desarrollando sus propios chips desde 2018, por lo que asegura tener ventaja al respecto. Durante el reciente Congreso Mundial de Vehículos de Nuevas Energías, SGMW confirmó que también trabaja en estaciones de intercambio de baterías para sus vehículos eléctricos, algo que podría haberlo aprendido de Tesla y replicarlo.

Cambio de mentalidad

Las OEMs dependen de sus proveedores de nivel 1, quienes a su vez compran semiconductores integrados a otros proveedores, empresas sin fábricas propias que se encargan de ensamblar los pedidos. Los niveles de producción de estos últimos dependen directamente de la planeación de las OEMs, quienes además requieren tecnología electrónica que, a diferencia de la velocidad con la que cambia la electrónica de consumo (celulares, tablets, pantallas, etc.), está muy atrasada, prácticamente obsoleta. Cambiar los diseños de ingeniería pueden tardar años en el caso de la industria automotriz, cosa que ahora no se pueden dar el lujo de hacer. Las OEMs que quieran diseñar sus propios componentes electrónicos deberán trabajar directamente o asociarse con los fabricantes con la capacidad de suministrarlos. Incluso considerar el financiamiento del coste del proceso de investigación y desarrollo.

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Cambiar la filosofía que ha reinado durante décadas en la industria automotriz luce como un auténtico desafío. Aunado a ello se tendrán que ajustar los tiempos de entrega, abastecimiento e inventarios. Este será un cambio de paradigma que solo puede compararse con el “justo a tiempo” de los 80s, que trae nuevos aires y desafíos, pero también vendrá un nuevo ajuste en el pensamiento de distribuidores, e incluso en el gusto de los consumidores. Los mejores años vienen por delante.

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